Sunday, August 30, 2020

Contundencia

"Muerte, explicaciones, mas muerte, descripciones y aún mas y solo parece quedar el silencio. Las palabras escritas suelen liberarse de vez en cuando, pero muchos no aguanta más que tres lineas de caracteres y si acaso, una imagen. De ahí el éxito de la palabreja (o mas elegantemente, el eufemismo) y claro, del si pero... , y como todo esto se vuelve insoportable. Terriblemente insoportable. Pero aquellos que en noches de domingo, ven todo esto y saben que septiembre llegará igual, no saben si escoger entre la ira, la frustración o el simple deseo de dormir para escapar, al menos unas horas en la noche. Sin pensar en aquellos que rezan y saben que no serán masacrados (ni les importara) o en aquellos que es su última noche. No por "ideología", sino por simple ambición: su vida no vale nada para sus asesinos, pero su tierra si. Agosto trae las respuestas de la peor manera, o al menos para mi vida. Recuerdo aquel agosto cuando en lágrimas me quedé solo, a pesar de mi rabia (mas conmigo mismo) y mi pobreza, me sentí muy triste y ella partía con un poco de dinero que le di para su regreso. Un par de semanas adelante y ella hacía el amor con su amante entre murallas en el Caribe y me enteré... en octubre. No puedo recordar entonces, ni entender por qué simplemente no corté eso desde la primera vez y en una espiral, los ciclos se repiten. La decepción, rabia y tristeza hacia mi mismo. Camino, después de sacar la basura unas calles, sin querer entender si lo hago por la Promenade o por la Rua de la Republica, Insurgentes o la 33. Han pasado ya tantos años que todos los presentes se reúnen en este punto de quiebre y después del trago, de esta canción, habrá otra explosión y otras líneas de tiempo que se abren y en todas, no depende de mi. En realidad, salvo el terminar mis pasos o el trago de cachaça o de tequila, a pesar que Heinrich me enseñó a sentir el vino de otra manera. Tal vez este caminando por Thorton dándole la espalda al mar. Al fin todo se encuentra cerrado temporalmente y la licorera en Pacific estará abierta (junto con un par de piernas que puedo llamar con alguna aplicación para que me acompañe en el remolque).

¿Desde cuando la tortura y el asesinato es una cuestión ideológica? La mentira y el robo pueden relativizarse fácilmente, explicándolos como un punto de vista contrario, salvo cuando justifican después de ese "pero" la sangre en la tierra y el llanto entre las manos de los niños, cuando no es su sangre. La sangre no en una batalla, sino contra el desarmado que solamente abrazaba a su familia o la nada, como siendo en ese abrazo al aire su último intento de aferrarse a la vida. Entre tanto, hay quienes se atornillan a su estatus, en sus instantes de estar junto a un poder, que en realidad, los usa de manera fácil. Ellos creen estar allí y en realidad solo preservan lo inhumano. Lo inmoral. Luego serán desechados (incluso algunos ya lo han sido). Están allí, creyéndose dignos, mientras que la dignidad y el honor les replica en cada una de sus jornadas. A sus amos, no les importa, porque son sus señores. La moralidad, la reflexión y la culpa no esta dada para ellos, así todos sepan quienes son los responsables. Pero saber no es suficiente. Hacía un calor impresionante. Habíamos hecho el amor varias veces aquella tarde y ella sentía esa necesidad de  fumar. Salimos, era domingo después de una de esas rápidas y bochornosas lluvias de verano. - Desde que estamos juntos, fumo menos - me dijo. Yo solo sonreí. Si que era hermosa - pensaba - y aunque muchas veces habíamos compartido algunas charlas, pocas veces conversábamos con esa profundidad de quienes necesitan dejar escapar algo que esta dentro de si para poder seguir soportando el mundo. Claro, soportarlo allí era mucho mejor que en América. Aún así, sabía que volvería. No estaríamos juntos y sería insoportable y más aún cuando todo estaría perdido, pero aquella noche, esa noche después de la lluvia volveríamos y nos desnudaríamos. Nuestros labios se encontrarían con todo el cuerpo y satisfechos, se construye un recuerdo para lamentar o simplemente pensar que se han tomado las decisiones equivocadas. 

El conocimiento no es suficiente si no se sabe hacer algo con él. O entenderlo para las decisiones adecuadas, que van mas allá de las personales, sino como población. Tanto conocimiento y el que falta por encontrar, pero, ¿la acción? No es cuestión de la colección de escritos y reflexiones de café en la tarde, o de noches de desespero y desconexión, y más aún, en el momento en el que las respuestas a las preguntas esenciales marcan la diferencia entre morir o vivir. Incluso la existencia misma esta en juego, a pesar que los señores y su poder ejerzan su voluntad sobre el resto. Si, la importancia esta ahí, pero es terrible que la resignación se pose sobre las mentes libres y las mayorías fuertes: así es como la humanidad ha sobrevivido. No creo que haya leído en realidad todo lo que le escribí. Demasiadas palabras agotan. De ahí que el nada nuevo es una falacia, porque si lo hubo y es por eso que aunque piense en ella antes de dormir, logro hacerlo. Y seguro ella también, porque lo leyó. Lo escuchó, lo vió aquella noche en la que tuvo mi sexo en su boca mientras la llevaba al aeropuerto. Era abril, aquella noche. Luego, todo cambió cuando regresó.  Y agosto fue el último mes de ese año en el que nos vimos. No se puede decir que se libró de mi, pues ya era libre y voló conmigo (y  durmió, comió, hizo el  amor) en esa libertad. Solo nos faltó bailar quizás y emborracharnos juntos..., como con Juanita, pero lo que mas recuerdo de Juana, fue ese once de  diciembre caminando  bajo la lluvia helada. Si, Juana.

Mucho se ha escrito, visto, cantado y denunciado. ¿Qué sentirán ellos al estar al lado inmoral del presente, sabiéndolo?. La necesidad que se mantenga impunemente así. En ese presente en el que estarán vivos y verán a sus hijos, no les importa en realidad lo que pasé cuando mueran, pues aquel Dios no existe. Y sin embargo, siempre esta la opción de arrepentirse antes de morir, alimentando la ambición de uno y la abnegación de otros: es así como el mejor invento humano garantiza la injusticia y la opresión. Y hace felices a los idiotas que son oprimidos, mientras mueren los que se atreven a desafiar ese destino de víctimas. Lita y Ozzy sonaban por toda la habitación. Viente años después ella recordaría aquella tarde, lejos de cualquier confinamiento, cancer o riqueza. De vez en cuando sabía de él. Lo amaba. Lo amó desde aquella vez que se le acercó a hablarle, siendo quizás una de las peores decisiones que él habría tomado en su vida. Fué el único hombre que sintió que se entregaba a ella en realidad y en esas noches, años después de aquella tarde de glam, que terminó con un apasionado beso y que ella frenó porque lo había sentido demasiado, y ella, igual se entregó como en un sueño a él. Esperando lo mejor. Pero ya era demasiado tarde. Llevaba meses sin saber de él. No sabía en que país estaba o si al fin estaría con la mujer  que se merece. No lo creía  pues siempre pensó que era ella, en esos años, todos esos poemas que él le escribió y que jamás repitió, se lo decían. Se veía ahora, ya cerca a sus cincuenta. Ya no tenía su mirada brillante y su cuerpo flácido y gordo, junto con su cabello corto, no le permitían reconocerse. Por eso no quería que el la viera más, pues él, seguía igual. La tos de su compañero y benefactor que se dormía frente al televisor con un vaso con un solo trago de whisky caro, la sacó de su exploración en el espejo.  No era  feliz, pero lo tenía todo, su madre y su hija dormían en la habitación de al lado junto con el perro que siempre soñó. Suspiro y se dijo - O casi todo. Un poco de silencio. Solo deseaba de todo corazón, que él, fuera feliz. Lo decía  en serio, con lágrimas en sus ojos. 

¿Cómo se construye una tragedia? Las respuestas van en el sentido de como se aceptan y se justifican. Incluso por aquellos que buscan mitigarla, pero en realidad es una cuestión de reconocerla para acabarla. Buscar suavizar lo que es evidentemente espantoso, esperando que la historía se encargué de solucionar lo que hoy, debe contundentemente terminar. Pero ninguna tragedia humana termina felizmente, pero en algún momento terminan. ¿Los humanos de hoy, son aquellos que son llamados a la contundencia, a la historía en un papel mas allá de ser víctimas en abnegación? Se espera en estos dos días, la respuesta. Era agradable despertarse y ver las montañas nevadas tras aquella ventana de cien años, en una habitación simplemente llena de libros. No recuerdo cuantas veces, pero si aquella imagen - le dijo. Fue lo único que se le ocurrió decir en aquel encuentro.  Ella solo lo miraba. Lo deseaba enormemente, pero su orgullo siempre sería mas fuerte que su deseo o incluso su amor. Lo miraba, el tomaba lentamente su copa de vino y saboreaba ese trago, como antes, muchos años antes ya, saboreaba él sus labios. Su cuerpo. Su sexo. Había sido contundente - se lo repetía - todos los días, fingiendo no arrepentirse de nada ante si misma. Fue la pero decisión de su vida - lo decía mientras recordaba cuando lo dejó - pero al fin de cuentas una decisión. ¿Que pensaría él? El se lo había dicho muchas veces, escrito, mostrado, hacérselo sentir..., pero en ese momento, no sabía que pasaba en su mente y por que aquella conversación sin sentido, para ella. Pero en aquel cuarto de libros, muchas veces hicieron el amor, hablaron, rieron y guardaron silencio juntos. Una decisión - se dijo - con-tun-den-te. Lo dijo en voz alta. El la escuchó. Sonrió al reconocer unas palabras del pasado. La miró con ternura, no con deseo. Tomó otro poco de vino y simplemente le pregunto a que hora trabajaba mañana."

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