"Aquella tarde, Igonogushi entendió que ya no era la misma inspiración para él, aquella que le hacia saber que a pesar de todo, él amaría y soñaría por ella y para ella. Las noches, lagrimas y malas decisiones al fin lo habían madurado y vuelto más racional, menos pasional, junto con todo lo que las nuevas historias se habían escrito en su piel. Ya era un olvido y así como años antes él sintió un alivio al lograr que ella finalizara un ciclo, hoy Igonogushi no volvería a ver su nombre disfrazado en los labios de quien la amara profundamente. De eso se trata el verdadero olvido. Septiembre es ajeno para mucha gente de estas ciudades de un país en destrucción. Aunque en otros años, se pensaba en el anhelo y en qué había la construcción de algo. Se consideraba un partir y un retorno, pero la verdad es que han pasado tantas cosas que ya las frases no alcanzan a describir algo que pueda tener un poco de sentido común, mientras que aquello que es humanidad desaparece en indicadores, precios y un deseo de venganza que impide al final, verdaderas historias de amor. Eso pasa mientras el calor ahoga las noches y los respiros profundos son cambiados por toses y sudores de fiebre, no de pasión. Noches sin siquiera una pesadilla, sino la consciencia de las deudas del día siguiente, heredadas y multiplicadas cada dia mas.
En estos tiempos, no es fácil escribir sobre lo que no se siente en realidad, aunque se razona en esa esperanza: en la protección de un planeta, en los sentimientos verdaderamente humanos, de amor, perdón, de la verdad que la naturaleza y la razón misma da mientras que la sociedad y el egoísmo simplemente traicionan, en pro de una felicidad que no es una falacia, es real, por encima del bienestar común, de la justicia, de la solidaridad y de la amistad, hay quienes son felices en realidad, sobre la opresión de los otros: no es cuestión de ética, sino de oportunidad. Igonogushi sin embargo, a pesar de su intento por olvidarlo a él, ahora, pensaba en una venganza que seguro llevaría a un buen fin. No por que fuera víctima, sino que el haber perdido su condición de musa inspiradora, de saber que a pesar de sus amantes, él la esperaría... y ya no era así, la hacia débil, vieja, tonta y mala. Ya no estaba junto a ella la candidez que en realidad era estupidez, ni la belleza de su juventud. Era una mujer simple, que fracasaba. Sin una causa aparente y ya no era la causa real (o imaginaria) de alguno. Quizás la oportunidad de un sexo junto a alguien extraño que en realidad no buscaba entender lo que decía, sino simplemente estar acompañado, sin sueños, solo causalidades y sexo. Ya era demasiado tarde y seguro cuando pudiera realizar su venganza, él ya estaría muerto. Libre ya lo fué desde el día que le dijo sonriendo, adios.
Al mirar aquella linea azul antes del rojo y amarillo del amanecer, ya sea en la montaña, el desierto o el mar, cuando las ultimas estrellas y aquel planeta dan su brillo para finalizar lo que llamamos aun noche en una madrugada, en un amanecer, las flores blancas en cabellos despeinados se marchitan recordando que la temporalidad del amor, mas que natural, es un invento humano: una causa perdida pero necesaria, como aquella de proteger lo que todo el mundo viola, siendo una causa perdida y absurda que mas que satisfacción da infelicidad. No hay respuesta creíble y en todo caso, la evidencia en esa mayoría claramente es tendencia a pesar de uno que otro individuo que en realidad no marca ninguna diferencia en un mundo de idiotas. Caminaba por el borde del cenote pensando solo en la profundidad del mismo, mientras el brillo dl sol daba una claridad extraordinaria al agua que hacia que el fondo visible fuera como quien ven una caída hacia la luz. Allí en esa profundidad en realidad se sentirá la verdadera soledad. No habrá si quiera mi voz, tal vez el sonido de mi corazón - se dijo - primero muy rápido, al instante en que aparecen todos mis miedos y luego la calma. La lentitud de un dejar de vivir antes de subir a la superficie y sentir las gotas de la cascada en el rostro mientras la vida regresa lentamente. Gotas de agua, no de lágrimas, un rocío del exterior, de supervivencia.
Una causa. Lo malo es que hay causas perdidas evidentemente y que consumen una vida. Agotan y extinguen a pesar de la insistencia. Se diría que es posible resistir y persistir hasta que la muerte llegue, pero esta ya es generalizada y se soporta en soledad. Si. Para algunos, una manera romántica de asumir una individual extinción pero para otros, es simplemente una estupidez mas que puede cambiarse mientras aquel horizonte sea igual de colorido todas las mañanas. Igual de solemne al anochecer. El sabor del tequila es suficiente para olvidar todos los nombres y pensar en otros más mágicos y momentáneos. En una sonrisa y un cuerpo que se contornea mientras que vuelve a ser claro y se pierde entre el sonido que se convierte en una distorsión en un templo en la selva. ¿Acaso es necesario un nombre? Una flor blanca en un cabello despeinado y una desnudez sudorosa. Un segundo trago un lunes cuando se supone que no debería haber ninguno. Reglas humanas, reglas sociales que incluso impiden lenguas en el sexo y palabras de amor en las batallas. ¿Acaso no hace parte de la dualidad humana? Mientras alejados, sabemos que la unidad se ha perdido y los dioses han ganado su venganza.
Una sonrisa. El respirar libre mientras todo se cae por pedazos a pesar de las deudas de la civilización y la expulsión de los humanos del planeta. No es una cuestión de equilibrio sino de cantidades correctas para vida y para amor (verdadero). Una ecuación que lejos de ser balanceada y a pesar de otras de entropía, garantizan evolución movimiento y recuperación. Quizás sea demasiado tarde ya para este terrible occidente y desastroso oriente, mientras el sur simplemente observa inútilmente pero mas que un final, es un nuevo comienzo, sin nosotros. Se vuelve y tal vez sea tiempo de volver a partir. Decisiones equivocadas pero vivencias extraordinarias, tristes cuando se recuerdan, felices cuando se viven. Se prohibe decir un nombre mientras la noche calurosa recuerda que las causas perdidas, al menos le dieron emoción a la existencia, una razón de vida y que es tiempo de reconocer el verdadero significado del adios. Aceptarlo."

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