“El otro mundo se construye después de la destrucción de los otros. Parece que la noche es suficiente para pensar y escribir sobre lo peor. Pero la verdad es que la noche es lo suficientemente corta y el mundo lo suficientemente lento como para que la tragedia en realidad sea la convivencia entre extremos. Si, a pesar d la opresión y los sueños (perezosos) de libertad se coexiste. Unos mirando a través del abismo y otros viendo a los saltan creyendo que llegarán allá sin ser invitados. Es esa la brecha y el sentido que exista.
Una semana adelante, mientras se viaja por el tren hacia las montañas, con cada trago recuerda aquella canción: "Sabes que te has ido para siempre y nunca volveré a verte. Serás un sabor amargo que tendré por causa de perderte. Sentir que a mi lado ya no estas es como respirar un aire inerte. Sabrás que no te olvidaré y que estás siempre presente...", el cielo se transforma de azul a gris tormentoso, el rosado se le hace amargo a pesar que lo escogió por su dulzura refrescante pero en realidad, aquel sabor es la mezcla de lágrimas atrapadas dentro e él y dolor. Y así, en el mismo mundo no es posible dejar todo atrás, romper y quemar, pasar una página para simplemente avanzar hacia adelante y ser el ser más feliz del mundo, mientras de la brecha sale fuego que quema tristemente en cada caída.
No es destrucción, es transformación. Podría tomar a alguien de la mano y correr dejando atrás todo. "Me vas a hacer falta. Faltará tu voz, faltará tu risa. Faltarán tus besos, tus tiernas caricias. Faltará tu amor que hoy sopla en la brisa. Me vas a hacer falta. Me vas a hacer falta. Me vas a hacer falta..." Pero a pesar de las canciones tristes, no es posible irse lejos pues es imposible ignorar aquel mundo que se destruye y quema, pero seis años después en medio de la desesperanza, puede mirarse al cielo y ver aquellas estrellas que llaman. Entonces, se entiende que en se otro trágico mundo, la salida es simplemente saltar, volar.
Entonces, en el tiempo se descubre que la resistencia no es cuestión de coexistencia ante soportar y aceptar. Los saltos no son por encontrar aquella riqueza, sino simplemente por convertir aquel sueño de libertad en un salto hacia otro rumbo, sobre nosotros. Quizás abrasarse, para que las alas mismas surjan de nuestras espaldas mientras que aquellas palabras que recuerdan lo peor ya no se escriben, tampoco se olvidan, pero se aprende de ellas. La tragedia, es entonces una historia de emoción en el que la gente simplemente deja de saltar hacia el abismo.
Lo inevitable no es la tristeza o el adiós fatal. Sino las consecuencias de las decisiones. En el otro trágico mundo, las canciones son tristes mientras la brecha se alimenta de aquellos que rasgan las paredes del abismo para no caer ante la mirada de aquellos brillante, entre el miedo y la excitación. El temor de la caída y la satisfacción de ser una minoría privilegiada, que esta allí, viendo los cuerpos que se queman mientras caen en las llamas de una brecha que igual se esta acercando a ellos..., poco a poco."
Una semana adelante, mientras se viaja por el tren hacia las montañas, con cada trago recuerda aquella canción: "Sabes que te has ido para siempre y nunca volveré a verte. Serás un sabor amargo que tendré por causa de perderte. Sentir que a mi lado ya no estas es como respirar un aire inerte. Sabrás que no te olvidaré y que estás siempre presente...", el cielo se transforma de azul a gris tormentoso, el rosado se le hace amargo a pesar que lo escogió por su dulzura refrescante pero en realidad, aquel sabor es la mezcla de lágrimas atrapadas dentro e él y dolor. Y así, en el mismo mundo no es posible dejar todo atrás, romper y quemar, pasar una página para simplemente avanzar hacia adelante y ser el ser más feliz del mundo, mientras de la brecha sale fuego que quema tristemente en cada caída.
No es destrucción, es transformación. Podría tomar a alguien de la mano y correr dejando atrás todo. "Me vas a hacer falta. Faltará tu voz, faltará tu risa. Faltarán tus besos, tus tiernas caricias. Faltará tu amor que hoy sopla en la brisa. Me vas a hacer falta. Me vas a hacer falta. Me vas a hacer falta..." Pero a pesar de las canciones tristes, no es posible irse lejos pues es imposible ignorar aquel mundo que se destruye y quema, pero seis años después en medio de la desesperanza, puede mirarse al cielo y ver aquellas estrellas que llaman. Entonces, se entiende que en se otro trágico mundo, la salida es simplemente saltar, volar.
Entonces, en el tiempo se descubre que la resistencia no es cuestión de coexistencia ante soportar y aceptar. Los saltos no son por encontrar aquella riqueza, sino simplemente por convertir aquel sueño de libertad en un salto hacia otro rumbo, sobre nosotros. Quizás abrasarse, para que las alas mismas surjan de nuestras espaldas mientras que aquellas palabras que recuerdan lo peor ya no se escriben, tampoco se olvidan, pero se aprende de ellas. La tragedia, es entonces una historia de emoción en el que la gente simplemente deja de saltar hacia el abismo.
Lo inevitable no es la tristeza o el adiós fatal. Sino las consecuencias de las decisiones. En el otro trágico mundo, las canciones son tristes mientras la brecha se alimenta de aquellos que rasgan las paredes del abismo para no caer ante la mirada de aquellos brillante, entre el miedo y la excitación. El temor de la caída y la satisfacción de ser una minoría privilegiada, que esta allí, viendo los cuerpos que se queman mientras caen en las llamas de una brecha que igual se esta acercando a ellos..., poco a poco."