Pero ese es el problema, a menos que sea parte de un drama o una tragedia, no pasa mucho. Las horas pasan, nada despacio, sino rápido y el fin de semana se convierte en lunes y el lunes en otra semana y asi hasta que pasan meses y años. Solo pocos son afortunados (no los que aparentan) sino aquellos que escapan y sueñan despiertos, y se dan cuenta que los lugares fantásticos son mas reales y menos brillantes. De colores y olores. De calor y frío. Como aquellos rincones de cuerpos y labios entre abiertos que también, suenan. Cantan, gimen. Saben a algo. A vida.
Aún es Julio. Ya es de noche y en pocas horas el reloj y el calendario comienzan los momentos y los otros seis meses de supervivencia. Nada poético ni trascendental, si se piensa que para muchos será un martes mas, mientras para otros, un dia para vivir al margen de normas establecidas para justificar retórica y mediocridad. Algunos son afortunados de poder ser ¿revolucionarios? Ya incluso esa palabra es una falacia y hace parte del discurso de miedo de la post-verdad. Podría decir, soy revolucionario porque creo en tu pasión y en la mía, sin intentar disfrazarla de palabras empalagosas y de "amor". ¿El amor de qué? ¿De quién? Aquel de las canciones de moda y las películas de taquilla. No es cuestión de pasado o de futuro. Solo un momento, un hermoso recuerdo que dice, si, paso algo. Y se añora, sin pensar en el final. O en el principio.
Pero la verdad es que muchos son habitantes de cajones vacíos, soñadores de siestas rápidas y noches cansadas en las que se duerme (como se ha dicho en otras tantas ocasiones) para escapar. Sin hablar mucho de ello, solo de las cuentas, los juegos que algunos llaman de poder pero que en realidad disfrazan su doble moral para aparentar algo que no son, por su mediocridad. Tanto como amantes como habitantes de un planeta en el cual, al morir, nadie recordara su nombre. Sobreviven, si pero no persisten. De eso se da cuenta la mayoría sin hablarlo mucho, a la mitad del año."
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