"Podría escribirse sobre todos los jóvenes que desde mil setecientos han dado su sangre por batallas perdidas e ideales de humanidad erróneos. No solo aquellos que creyeron las palabras francesas de igualdad, fraternidad, libertad y justicia. También todos los que han muerto en las calles, en las celdas sin número en sótanos en lugares que irónicamente tienen los nombres de los primeros muertos. Podría hablar de los poetas y oradores. De los artistas y simplemente de la gente que hoy se maravilla con armas y gritos. Pero también hay muertos en en selvas, ríos y montañas, defendiendo una bandera fabricada por la coincidencia, ignorando la verdadera historia, mientras otros, sus amos, mueren de viejos o atragantados en la fortuna que no se comparte.
Pero, en las pequeñas cuestiones, hay gente que simplemente va anónima por un mundo, muy diferente al de las fronteras trazadas por los hombres. Miran aquellos rostros que se fascinan por un instante ante la promesa de la riqueza - ¿independencia? - para poder hacer lo que se les da la gana y sean felices. En pais mas feliz del mundo, hay una búsqueda eterna de la ignorancia para dejar de lado el conocimiento, que como bien predijo aquel libro que llego hace mas de doscientos cinco años y por el cual la supuesta justicia política se dirige - a conveniencia - el conocimiento del bien y el mal, de la ciencia y todo aquello que lo rodea, solo traerá tristeza. Puede que la ignorancia no sea independencia, pero sin duda, es felicidad.
También seria posible hablar de aquellos que a pesar de todo, no logran ser independientes en su corazón, sino que como humanos, aman y desean depender de ese amor. Un verdadero amor te hace libre. No esclavo. Es aquel que da alas y ayuda a resistir al miedo y al terror, a aquello que la mayoría de los humanos promulga y cuando no es compartido en aquel coro, condena. ¿Qué independencia, si se mendiga amor? Los corazones fríos son los que resisten para que sus cuerpos tal vez se ahoguen en riquezas. Pero puede haber corazones libres, aquellos que se encuentran y van mas alla de las pequeñas cuestiones. Sin marchas, sin tricolores de emergencia o glorias de batallas nunca peleadas.
Al fin, tal vez sea solo necesario encender la tele. Ver como la gente se emborracha de odio mientras otros van a una misa que no dice sino las mismas palabras con las cuales se llegaron a estas tierras. Una promesa de un nuevo nuevo y libertad. Al fin, una promesa. Como la independencia. Palabras que no se cumplen. Libertad, fraternidad, justicia. Libertad, orden. En dolores, ¿que bien podrá surgir? Tal vez una madre podría decirlo en su parto, pero no pensara lo mismo en diez y ocho años al ver a su hijo entre la delincuencia y la esclavitud. Doscientos cinco años después... ¿aquellas muertes valieron la pena? Espero que alguien que escriba al respecto, como en una promesa, diga que si. Y que la virtud de conocer el bien y el mal, deje de ser pecaminoso. Al fin de cuentas, como poder condenar un árbol por simplemente alojar aquello que garantizara que no nos extingamos".
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