"La gente se institucionaliza cuando comienza a vivir de horarios y de sueldos, de obligaciones y opiniones externas que son indicadores de su papel social. Donde todo esta descrito en reglas de tiempo, de productividad y de orden. Aquello que lo deja exhausto para llegar a casa y encender un televisor, ni siquiera con la fortaleza suficiente de aguantar el silencio, soportar las voces propias (no hay una sola) que gritan desesperadas que se debe escapar, salir corriendo.
Pareciera que los esfuerzos de los rebeldes estuvieran dirigidos hacia objetivos erróneos. Que el argumento que alimenta aquella desesperación y hastío, logrando tener minutos únicos, no fueran lo suficientemente fuerte para mantener una retribución condescendiente, una herencia no para los otros, sino para si mismo. La realidad adecuada a la influencia. Es entonces, cuando se descubre que solo se esta seguro realmente de lo que se siente y aquella consecuencia que viene de lo que se tiene alrededor, muy cerca, nada mas.
Lo socialmente correcto, mantiene el orden como lineamientos para la ilusión de libertad. Si al menos aquel orden necesario fuera el que se quiere seguir, pero no todos pueden perseguirlo con plena conciencia. Igual el caos. Aquellos que lo siguen con sus ideas anárquicas, se organizan en comunidades de pensamiento mutuo, siguiendo la rebeldía sin causa aparente, buscando tal vez con la violencia exteriorizar sus deseos reprimidos. Es mejor lograrlo con sexo.
Individualidad. El reconocimiento al deseo propio y la exteriorización de la posible frustración y desconfianza. La necesidad absoluta de sentir que se es importante y mas alla que ser parte de algo. Ser único. Tener la oportunidad de hacer cada dia diferente y simplemente no contar el tiempo en horas o días, sino en eventos. Llegar a la noche y escribir no solo que se vivió, sino también lo que se sueña. Escuchar una canción sin esperar el video. Dormir sin esperar el sonido de un despertador para levantarse ante el dia. Dejar de esperar. Ver la ciudad finalmente sin uno mismo. Sentirla inerte sin nuestra propia existencia. "

