"Muy pocas veces se observa el
paisaje. Es quieto, casi inerte. No hay
viento, solo las nubes grises que recuerdan que es invierno y la música que
escapa desde el interior de un dispositivo hacia los oídos hacen que algo, en
algún lugar, se mueva. Las notas. Tal
vez esa música hace que las frases no se vuelvan melancólicas ni tristes, a
pesar que las despedidas siempre lo son. Es ahí cuando se demuestra casi
siempre que tanto es la fragilidad de alguien y de paso, su debilidad. En estos
tiempos modernos, la fragilidad es algo que se oculta, que no gusta, los
tiempos modernos no permiten que los ojos en algún momento se llenen de
lagrimas y que, en algún momento, así sea en la soledad, armen caminos en el
rostro.
Arboles entre café y gris. No
hay nieve. El tren va lo suficientemente rápido como para fijar la mirada en
algún lugar. Con las casas en el paisaje, a pesar de otras épocas, no se logra
imaginar los amantes acostados en ellas, soñando juntos. Las promesas y
esperanzas pasadas, las palabras a medias y silencios, lo que se dice a otros, pero
lo que se niega decirse a si mismo, todo ello que al final da una absoluta
libertad. Se sonríe, tiempos como estos son raros en los que se logra pensar en
todo y en nada. Sin lenguas, solo imágenes, que se desvanecen en el paisaje. Se
sonríe, un viaje mas, otro regreso que al final es otro partir.
Las montañas nevadas han quedado
atrás y ya ni siquiera se logra imaginar aquella ciudad atrapada despertar
finalmente. Todo aquello que ha sido pesado en el alma queda en el silencio. No
hay manera de mirar atrás. Es la posibilidad que da la libertad de estos
tiempos y parece, que es mejor. Otras
ciudades se abren, las luces están aun lejanas (a pesar que es de día, ya están
encendidas) y luego el mar, en otras
montañas verdes y en aquella efervescencia
que hace parte de otras partes del mundo, pero no de esta. Aquí, en el
gris del invierno y otros colores, el viejo letargo permite olvidar las horas y
los minutos, para luego, lentamente, volver a sentir el viento y pensar que las
nubes grises en otro lado no permanecen allí sino que traen lluvia.
Una ventana azul en el cielo
aparece antes del túnel. Ya no hay mas paisaje, solo la música. Los ojos se
cierran y extraordinariamente ya no hay mas otras épocas. El presente, frases
de amor sin promesas. Sonrisas, un poco de luz en aquello que a veces se llama
un dulce recuerdo, pero también el sonido de los cuerpos que se juntan
realmente. Un sonido que se siente con todo el ser y no podría explicarse en
notas o ruidos. Es el sonido que podría ser el del viento, que ahora aparece en
el paisaje moviendo un poco los arboles, solo un poco. No habrá mas. Se sabe
por las nubes bajas que pasan lentamente por el paisaje”.

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