"Alguna vez se escribe sobre la conciencia. No será la primera ni la última, pero como en aquellas conversaciones de fin de cena, en las cuales se discute de como el arte es considerado arte, al final, sólo queda la conclusión de la subjetividad y relatividad misma de aquello que llamamos distinguir lo que es bueno o malo y actuar en consecuencia.
La verdad, es que rara vez se actúa en consecuencia. O jamás se entiende consecuencia respecto a que. Si nos ubicamos cómodamente del lado artístico por lo menos tendremos la certeza que el daño directo o colateral es mucho menor que muchas decisiones humanas que en algún momento quizás se lleguen a llamar inconscientes. La inconsecuencia o ausencia de la percepción de la realidad y/o la perturbación de dicha realidad puede llevar a un individuo en aquello que pone en peligro la existencia propia. Unas razón entonces de más para hacer cualquier justificación pre-acto, como una alerta a la consciencia. A la decisión.
Quisiera, como tantos humanos, que la consciencia generar al menos la ambigüedad clara y ser sinceros entre nosotros mismos. Difícil como especie exponer aquella debilidad social, más no es de especie humana. Entonces, cualquier acto puede ser considerado como un proceso negativo, un resultado... Sino de la jerarquía del procedimiento. ¿Que resultará? Esperemos que nada.