"Al final de este jueves, es muy difícil escribir. Sin embargo, dentro de mis obligaciones personales de escribir este blog, lo intento. Cuando comencé a escribir, sabia de que hablar, pero no como abordarlo. Y es precisamente, del ahogamiento que generan los días entre la presión y el maltrato social. Tantos sentimientos encontrados y una imposibilidad de expresarse, de gritar, solo se promueve quizás la oración personal para aceptar, sino la aceptación religiosa que conduce a la resignación.
Alguna vez lei en alguna parte, que la resignación es un sentimiento promovido para garantizar la esclavitud. Después seguramente, para fortalecer el servilismo... ahora, quizás para generar dominación moral, física y promover el subempleo y la felicidad ante situaciones injustas. La resignación, en los primeros años de la iglesia (y hasta en los últimos) ha sido presentada en los púlpitos como una virtud. ¿Pero hasta que punto hay que aceptar la injusticia esperando la gracia divina?. Creo que hasta que una persona deja de creer en aquella "gracia" sobrenatural que parece solo bendecir a los opresores. Conformismo. En ese momento, hay una metamorfosis del ser humano hacia lo que se considera una mala persona, un desagradecido, muy próximo lingüísticamente al desgraciado.
Al final, de las reflexiones solo queda un extremo cansancio. Al igual que de las quejas. Pero, son en aquellas noches en las cuales cansado y satisfecho de luchas consideradas perdidas, donde mas allá del resentimiento, se protege y se exigen derechos y se respetan maneras de pensar y sentimientos , solo en aquellas noches es en las que uno duerme mejor. No es cuestión de desgracia o de ser desagradecido. Solo que el conformismo y la resignación vuelven estáticos a los hombres. La desgracia es que quizas todo puede llegar a ser mejor. Y una persona llega a ser tan desagradecida - afortunadamente - que no va a aceptar que la situación fue completamente solucionada. Quedara igual el derecho a ser mejor y el deber de recordar lo mal del pasado. La posibilidad de observar y no resignarse a que solo así es mejor.
Alguna vez lei en alguna parte, que la resignación es un sentimiento promovido para garantizar la esclavitud. Después seguramente, para fortalecer el servilismo... ahora, quizás para generar dominación moral, física y promover el subempleo y la felicidad ante situaciones injustas. La resignación, en los primeros años de la iglesia (y hasta en los últimos) ha sido presentada en los púlpitos como una virtud. ¿Pero hasta que punto hay que aceptar la injusticia esperando la gracia divina?. Creo que hasta que una persona deja de creer en aquella "gracia" sobrenatural que parece solo bendecir a los opresores. Conformismo. En ese momento, hay una metamorfosis del ser humano hacia lo que se considera una mala persona, un desagradecido, muy próximo lingüísticamente al desgraciado.
Al final, de las reflexiones solo queda un extremo cansancio. Al igual que de las quejas. Pero, son en aquellas noches en las cuales cansado y satisfecho de luchas consideradas perdidas, donde mas allá del resentimiento, se protege y se exigen derechos y se respetan maneras de pensar y sentimientos , solo en aquellas noches es en las que uno duerme mejor. No es cuestión de desgracia o de ser desagradecido. Solo que el conformismo y la resignación vuelven estáticos a los hombres. La desgracia es que quizas todo puede llegar a ser mejor. Y una persona llega a ser tan desagradecida - afortunadamente - que no va a aceptar que la situación fue completamente solucionada. Quedara igual el derecho a ser mejor y el deber de recordar lo mal del pasado. La posibilidad de observar y no resignarse a que solo así es mejor.
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